En las próximas semanas iniciará su tramitación parlamentaria el Anteproyecto De Ley De Seguridad Alimentaria Y Nutrición. Cualquier medida de actualización y mejora de nuestro marco legal alimentario ha de ser bien recibida.
Es prematuro aventurar el resultado final. Sólo cabe desear que cristalice en una Ley que merezca el más amplio consenso de todas las fuerzas del arco parlamentario, como aconteció con la Ley 11/2001, por la que se creó la Agencia Española de Seguridad Alimentaria.
En consonancia con la actual denominación de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria Y Nutrición, encontramos una Disposición que, por primera vez, incorpora en un mismo Acto preceptos correspondientes a las dos vertientes: Inocuidad y Nutrición, si bien, en relación con esta última, traslada al ámbito reglamentario, como preceptos, algunas directrices que hasta ahora se habían gestionado en el marco de acuerdos voluntarios.
En materia de Seguridad Alimentaria, sin que quepa calificarlo como una "codificación", el anteproyecto incorpora pocas aportaciones "ex novo" que no estuviesen ya contempladas en otras Disposiciones nacionales o Actos comunitarios que, en gran medida, transcribe.
Refuerza, incluso por la vía de abundar en lo que ya estaba previsto en otras Disposiciones generales, atribuciones de los agentes de control oficial, en contraste con una participación de los agentes económicos de la cadena alimentaria que, en algunos momentos, aparece escasa. Hubiera sido una buena ocasión para propiciar una mayor participación de los agentes económicos, por ejemlo, en las tareas de cooperación científico-técnica.
Aunque se clarifica el aseguramiento del diálogo y cooperación interinstitucionales de las distintas Administraciones territoriales, echamos en falta la incorporación de procedimientos verdaderamente eficaces que garanticen la uniformidad en la interpretación y aplicación de las exigencias en seguridad alimentaria en el conjunto del territorio del Estado.
También nos hubiera gustado constatar una mejor integración de los aspectos de sanidad animal y sanidad vegetal que inciden, directa o indirectamente, pero de forma incuestionable, en la Seguridad Alimentaria. Esta deberá seguir gestionándose con multiplicidad no deseable de Leyes y, por ende, desde varios Órganos y varias ópticas.
Confiamos en que la participación de todas las partes afectadas contribuya a alcanzar un texto que responda a las necesidades actuales de protección y promoción de la salud, salvaguardando la lealtad en las transacciones comerciales y los intereses legítimos de consumidores y agentes económicos de la cadena alimentaria. La colaboración del Foro Interalimentario en pos de esos objetivos, está asegurada.