La crisis económica tiene muchas consecuencias negativas objetivamente identificables. Alrededor de éstas surgen tópicos, que terminan por cobrar apariencia de veracidad cuanto más tiempo permanecen instalados en la sociedad sin que nadie los aclare y desmitifique. Y que tienen consecuencias negativas que alcanzan al consumidor, llegando a sembrarle dudas que condicionan su opción de compra.
Veamos el caso de de la cadena de producción de carne de cualquiera de nuestras especies de abasto (pollo, conejo, cordero, cerdo, ternera,...). El consumidor debe conocer que, incluso en los tiempos que corren, conviviendo con modelos de producción y comercialización abocados a un solitario final, existen otros capaces de ofrecer el precio más bajo posible sin comprometer en absoluto los niveles de excelencia de seguridad y calidad que aquél espera y demanda. Modelos que tienen muy presente que todo está en manos del consumidor exigente que compra o rechaza unos productos. Los rechazará si se le encarecen con "aportaciones" de discutible valor o si se le rebajan a costa de la seguridad y la calidad. Modelos que, en la fábula de "La liebre y la tortuga", han optado por la perseverancia de la tortuga frente a una liebre que confiaba en sacar ventaja fácil, quizá simplemente incrementando precios
La tortuga puede ganarle la carrera a la liebre. En nuestro Foro Interalimentario constato que las empresas cárnicas están dejando de competir con un rival y comienzan a competir contra una situación. Buscando la satisfacción de todos los eslabones de la cadena: desde el productor primario hasta el consumidor final.
JOSÉ IGNACIO ARRANZ RECIO
Foro Interalimentario
Director General