No hay alerta alimentaria: son simples recomendaciones
- La AESAN ha formulado RECOMENDACIONES a sectores de población muy concretos que en modo alguno han de interpretarse como pautas ineludibles consecutivas a un episodio de alerta alimentaria, que NO se ha producido.
Los productos cumplen exigentes normas legales y son seguros para la población general
- Los productos que se comercializan en nuestros mercados están presentes en los mismos porque mediante el control oficial, tanto el llevado a cabo por los servicios competentes de las CCAA, como por los de Sanidad Exterior para los productos procedentes de Países terceros., se ha constatado que no superan los límites máximos de metales pesados y de nitratos que establece la normativa vigente, basada en evidencias científicas. Se trata, por tanto, de productos absolutamente seguros.
Estimaciones teóricas en el marco de estudios de Dieta Total, buscando proteger a colectivos muy vulnerables: Sólo algunos grupos de población en circunstancias temporales muy concretas, podrían precisar de una protección adicional
- En los estudios de exposición de la población a contaminantes críticos, con objeto de proteger la salud de los consumidores, se llevan a cabo estimaciones teóricas en los escenarios teóricos más desfavorables, considerando los colectivos más vulnerables y los niveles de contaminación más elevados dentro del margen que la legislación permite. De tales estimaciones teóricas en escenarios adversos igualmente teóricos, se concluye que algunos grupos de población vulnerables, en circunstancias temporales muy concretas (gestación, lactancia, bebés, primera infancia), podrían precisar de una protección adicional a la que resulta adecuada y suficiente para la población general. Dicha protección se les brinda recomendando pautas de consumo.
Recomendaciones que omiten datos que posibilitarían informar sin alarmar, y tratamiento periodístico que las hace más confusas, genera alarma y repercusiones económicas graves.
- El Foro Interalimentario considera indicado tal proceder, en tanto que está basado en una evaluación del riesgo ampliamente aceptada y responde a la labor que debe desempeñar la AESAN para proteger la salud pública. Sin embargo, algunas inconcreciones y carencias ya presentes en el texto de las propias Recomendaciones que la AESAN publica en su página Web, agravadas por el tratamiento periodístico de dichas Recomendaciones, han originado importantes niveles de confusión, alarma y rechazo indiscriminado de productos, que carecen de fundamento y que tienen graves repercusiones económicas.
- Los Medios de Comunicación no han clarificado en la medida suficiente el carácter de RECOMENDACIÓN de los mensajes de la Autoridad sanitaria y, sobre todo, no han puntualizado el tipo de alimentos y las condiciones de consumo que son objeto de la Recomendación.
No cabe extender las cautelas a todos los tipos y presentaciones de túnidos
- Así, no se ha matizado que las elevadas concentraciones de Metil-Mercurio se dan en especies de gran tamaño y larga vida (grandes depredadores longevos que están en el vértice de la cadena trófica), pero NO en ejemplares de tamaño, peso y ciclo vital notablemente inferiores y, además, capturados en zonas con menor contaminación ambiental por mercurio (túnidos tropicales procedentes del Océano Pacifico, Indico y Atlántico y totalmente alejados de esta problemática). Y son precisamente esos ejemplares, cuya contaminación por Metil-Mercurio es drásticamente menor, los que se utilizan como materia prima para la elaboración de atún en conserva en sus distintas presentaciones como Atún, Atún Claro y Bonito del Norte, Atún Blanco... Se ha situado a las conservas de atún en un nivel de riesgo que no les corresponde, poniendo en cuestión su seguridad para la población general.